El poeta berciano Fermín López Costero publica ‘La costumbre de ser lluvia’, un libro en el que la esperanza surge de las cenizas, a pesar del dolor y de los pasos perdidos en tierras quemadas

La lluvia es la vida, pero también nos llena de melancolía. Y las cenizas pueden ser el fin de muchas cosas, pero también un resurgir de la esperanza, emparentadas con ese ave fénix que vuelve a cantar. De senderos de ceniza y sobre la costumbre de ser lluvia sabe mucho el poeta cacabelense Fermín López Costero y, con estos títulos, divide las dos partes de su nuevo poemario, que toma en su conjunto el segundo de los nombres: La costumbre de ser lluvia, como una forma de aferrarse a la capacidad que tenemos de volver a levantarnos y emprender nuevas rutas.

«Los senderos de ceniza se refieren al transcurrir de nuestra vida por tierra quemada, por lugares físicos y psíquicos castigados, pero buscando un final de esperanza, como el ave fénix que resurge de sus cenizas», explica López Costero.

El poeta enlaza este nuevo poemario con su anterior libro: La fatalidad, porque los temas de la vida, la muerte y la memoria, entre otros, vuelven a estar presentes, pero subraya que «el tono no es tan crudo y tan duro como en la fatalidad» y de ahí la elección de la lluvia como símbolo, «por su carácter purificador», apunta.

Publicado por la granadina Entorno Gráfico Ediciones, el libro está previsto que se presente en Ponferrada el viernes 1 de abril. Será en la Casa del Libro del centro comercial El Rosal y el poeta estará acompañado por el escritor y poeta bembibrense Nicanor García Ordiz y el profesor de Lengua y Literatura Fermín Rodríguez Trabado.

La costumbre de ser lluvia se abre con un magnífico prólogo de la poeta andaluza Magda Robles León, en el que se ensalza el estilo «profundo, elegante y culto, pero a la vez cercano» de López Costero, y define el poemario como un libro que juega con las luces y las sombras para moverse «entre penumbras». Así, considera que es «un viaje, un intento de recuperar la libertad».

Los versos de La costumbre de ser lluvia se convierten, de esta manera, en un contraste poético y también vital. Si, en Tanta tristeza, el poeta advierte que la tristeza «monta un caballo ciego/ que galopa sobre alfombras de niebla» también, en Otra luz, nos asegura que «abrir los ojos a otra luz/ nos predispone a interpretar las heridas del silencio». Todo para subrayar que se debe vivir con los ojos abiertos, no sea que, como en el poema Ícaro, volemos por volar «sin saber interpretar el vuelo».

Nocturnario

Entre los próximos proyectos de López Costero, además de la publicación de un libro de microrrelatos y de cuentos el próximo mes de octubre, con la editorial Nazarí, está su participación en Nocturnario, un proyecto capitaneado por José María Merino y basado en los collages de grabados del siglo XIX que realiza el escritor Ángel Olgoso.

En este libro colectivo participan un centenar de autores entre los que están algunos como Luis Alberto de Cuenca, Rosa Montero, Luis Landero, Gustavo Martín Garzo, Soledad Puértolas, Clara Sánchez y Ricardo Menéndez Salmón, además de los leoneses Luis Mateo Díez, Antonio Colinas y Juan Carlos Mestre.

Origen de la reseña: Diluvio poético

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies